2017

Feliz nuevo capítulo de vida lleno de oportunidades para brillar, soñar y ser feliz.
Felices 365 nuevos días con todas sus decisiones, sus inconvenientes y sus “convenientes”.
Felices lágrimas, sonrisas y miradas, que seguro tendremos de todo porque la vida, es una montaña rusa de sentimientos,subidas y bajadas.
Que el peor de vuestros días, no sea tan malo, los días normales, saquen carcajadas para el recuerdo y los mejores días, os hagan seguir luchando por vuestros sueños.

Felices vosotros. Feliz nuevo año.

Ü

Advertisements

Quizá, ahora sería bullying.

Recuerda las sensaciones como si las hubiese vivido hace cinco minutos. En realidad, hace años de aquello, pero es como en todo incendio, que empieza con una leve chispa, luego hay llamas y por último cenizas, las que más daño pueden hacer.

Se pregunta muchas veces qué tan grave fue lo que hizo para merecerse eso, que qué mal puede hacer una chiquilla de apenas 11 o 12 años para que todo el mundo se vuelva en su contra. No encuentra respuesta, bueno si, a veces coincide con todos los de aquel momento, que le hacían ver que todo era culpa suya y que obtenía justo lo que merecía, ¡Es verdad! – se dice-, después de todo, si te dicen o te hacen ver constantemente que tú eres el malo de la película, al final, aunque seas Cenicienta te lo acabas creyendo, y, ella no era Cenicienta…

Recuerda de vez en cuando, no es algo que premedite, simplemente le llegan imágenes a la mente de vivencias, igual que cuando tocan a tu timbre y te acabas de meter en la ducha, algo indeseado pero inevitable a la vez. Cuando recuerda, todo fluye, tiene 6-7 episodios grabados a fuego en algún rincón de su cerebro que no puede olvidar, parecen pocos, pero le son muy dolorosos, afortunadamente, la mayor parte de ese periodo lo ha olvidado, por más que busque conexiones entre los episodios no las encuentra, eso le hace sentirse mejor dentro –claro está- de la melancolía que todo esto le despierta, “ya lo decían en la radio” -piensa-, ella es una acérrima seguidora de los programas matutinos, “ya lo decían en la radio” el cuerpo es sabio y olvida lo que hace daño, lo que no necesitas…

Siempre empieza de la misma manera, esa llamada de teléfono, que según cree, lo cambió todo. Era viernes, un viernes que dio paso al fin de semana más largo de su vida, la mezcla de nervios, desasosiego, desesperanza, ansiedad, sensación de que todo se iba a desmoronar y miedo, sobre todo miedo por el lunes, sólo era el principio de lo que iba a ser el resto de su vida.

Todo cambió y nada volvió a ser igual, de repente, silencios, miradas indiferentes, sin cariño, miedo a hablarle, corros en las esquinas cuyo tema de conversación era ella –aunque aún no era consciente de eso, siempre fue una ingenua-. “A ver tranquila, respira, son imaginaciones tuyas, estás nerviosa, aguanta el tipo, todo pasará, todo seguirá igual que antes” -se intentaba animar-. Reúne el valor que nunca ha tenido para afrontar la situación, pensando que ella tenía razón, ¡ERROR! Al parecer era la mala malísima del mundo y tenía la culpa de todos los horrores de la tierra habidos y por haber (Para que os hagáis una idea), -y ella sin saberlo-, siempre piensa que la sensación que tuvo en aquel momento refleja fielmente el dicho de “Darse de bruces con la realidad” la sensación de que el mundo gire 180º, que todo en lo que has creído sea completamente al revés, -imaginad el momento- ella descompuesta con ganas de llorar, de desaparecer y con 0 apoyos, esa era otra; las mayorías… Nunca ha culpado a nadie por no apoyarla, pensándolo fríamente, en ese momento ella cree que tampoco lo hubiese hecho, no se trata de apoyar al que tenga o no tenga razón, se trata de sobrevivir, estar del lado de la mayoría es más sencillo, más cómodo, ocasiona menos problemas y en ese momento tienes dos caminos o ir en contra de uno, o tener al resto en contra… las matemáticas no fallan, aunque a ella siempre le gustó la frase de película “Los números no ganan las batallas”, siempre acaba apostillando “No, no ganan batallas, pero ayudan bastante, créeme, lo sé, se lo que es sentirse sola”.

Pasan los días y ella se ha marcado una rutina, detesta ir al instituto, cuando antes lo disfrutaba, pero ahora no, ahora son 6 horas de dolor – si no la creéis, sus notas lo reflejarán al final del trimestre-, marcada por la indiferencia, por el dejarla sola en una mesa del aula de plástica, prefiriendo el resto agruparse en 7-8 en vez de compartir minutos con ella, -no tiene la peste, pero ellos deben creer que si porque si no, no me lo explico-.

Cuando llega a clase las voces callan y acto seguido retoman la conversación, es un claro intento de desestabilizarla, de demostrar que hablan de ella esté o no esté presente. Pasa los recreos sola, algunos de ellos en el baño, no quiere que la vean llorar, pero no puede evitar dejar de hacerlo. A veces, gente de “la mayoría” se le acerca, siempre a escondidas sin que los “mandamases” los vean, pues correrían la misma suerte, ella sabe que no se merecen su compañía, pero no puede evitar esbozar una media sonrisa cuando alguien le saluda y le sigue la conversación aunque sea unos minutos – la soledad más triste, es la soledad no elegida-. Llega a casa y finge que todo está bien, no quiere involucrarlos, su situación no podía empeorar mucho más, pero no quería el apodo de “chivata” –uno de los delitos más graves en la infancia-. A pesar de ello su madre no es tonta, pero deja en la medida de lo posible que su hija maneje la situación. Para desahogarse, cuenta con un rincón secreto debajo de su cama, que, en combinación con la casa vacía por trabajo de los padres, es idóneo para contarse a sí misma -¿A quién si no?- sus sentimientos y la dureza que el nuevo día le ha traído. También tiene una vía de escape, el deporte, el que fue su pilar de vida en toda esa etapa, donde los problemas desaparecían como globos pinchados con un alfiler, durante una hora y media dos días a la semana – ¿Suficiente, no?-.

Lo que más le duele a la chica ahora, son “las cenizas”, el daño de aquel momento se quedó en aquel momento, pero sirvió para forjarle el carácter que portaría toda su vida, rasgos de inseguridad, de poca autoestima, de miedo a sus actos, le acompañan en todos los ámbitos de su vida, es algo que no ha elegido sino que son consecuencias de “cosas de niños” que pasan sin pena ni gloria por los adultos.

Pero, si debe destacar algo, muchas de sus lágrimas son debidas a que nadie, en todos los años que pasaron después de aquello, ABSOLUTAMENTE NADIE, se le ha acercado con un “Lo siento” o un “Perdona” en la boca, siempre dice que “Si no es de verdad, no quiero que me pidan perdón, porque no serviría de nada” pero el hecho de que nadie se haya excusado con ella, refleja que su dolor y sufrimiento no ha removido conciencias y ha pasado sin pena, cómo si fuera gratuito el hacer daño a una persona y las consecuencias de los actos solamente las viviese una de las caras de la moneda, y, es más, le entristece el ver que muchas de esas personas ahora le hablan como si nunca nada de eso hubiera pasado. Ellos son felices, ella no, al menos no completamente y es por culpa de ellos, que ya, ni recuerdan el daño que le hicieron, aunque en su momento, lo hicieron queriendo y buscando lo que exactamente ocasionaron. No somos conscientes, pero los niños, a priori tan inocentes, pueden hacer mucho daño y no pagar el precio.

Es cierto que no se metieron con su físico, –al menos que ella recuerde- de hecho puede ser el único pilar que no dinamitaron, pero también es cierto que le hicieron mucho daño. Nunca pensó en quitarse del medio, realmente llegó a pensar que ella tenía la culpa de todo, quizá por un golpe de suerte o por inocencia no pensó en la palabra que empieza por “S”, pero ahora echando la vista atrás sí que lo piensa, que el estrés, ansiedad, miedo, insomnio y tristeza que le tocó vivir durante una etapa de su vida en parte por “la mayoría” y en parte por el machaque personal que ella se hacía –que esa es otra- podrían haberle abocado fácilmente a querer acabar con todo eso, pero ella insiste, “no fue fuerza (porque no la tenía, se la habían quitado), fue suerte, inocencia y quizá desconocimiento”.

Nunca había pensado en su situación de otra manera que no fuera como “algo” que le toca vivir a determinadas personas, – para que unas personas sean felices otras tienen que ser desdichadas, pensaba, así se ven las diferencias- pero la madurez le ha hecho reflexionar; después de todo, quizá ahora sería “bullying”.

Being_alone_tears_us_apart_by_milkflow

Still too young to fail, too scared to sail away, but one of these days I’ll grow old and I’ll grow brave and I’ll go… one of these days.- Chocolates & Cigarettes-.

 

Ü.

Nos leemos a la vuelta

Hace tiempo que no escribo, no por falta de inspiración, que, de pronto llama a la puerta y fluye, pero si por falta de tiempo. Los estudios, las obligaciones de la vida y el poco tiempo para todo, me han hecho olvidar un poco las cosas que realmente me hacen feliz, una de ellas, es escribir.

Ahora empiezo vacaciones y voy a salir un poquito a ver este mundo tan coqueto y sorprendente, volveré en unos días con muchas anécdotas y con fuerzas renovadas, para dedicarme a todo lo que me gusta y a todo lo que debo dedicarme.

 

Un abrazo y nos leemos a la vuelta.

 

Ü

Felicidad en días grises

Aquel día de verano de 1945 permanecería en su memoria para siempre. El viento sopló diferente, las tiendas cerraron antes, el jolgorio de los niños en las calles fue sustituido por susurros cautelosos…Fue la última vez que entrelazaron sus manos y el último te quiero dicho entre sus miradas, sin embargo, ella se encontraba calmada y en paz, pues sentía que acababa de comprender lo que significaba amar y ser amada, la tristeza le invadía, pero le acompañaba una sensación dulce, como la que sintió en su primer beso juntos, para ella eso era el amor, y, sin querer, esbozo una sonrisa.

Ü.

Lo conseguirás, ya lo verás

Me encuentro guardando en el fondo de un cajón la llave de una etapa. Estoy a punto de cerrar el candado de una historia de mi vida que ha durado 6 largos años. Los recuerdos de los días dedicados al esfuerzo, a la constancia y al bien futuro -tanto propio, como el de todas las personas que se crucen por mi camino desde ahora-, hacen empañar mis ojos con lágrimas, lágrimas que no se si son de felicidad o de nostalgia, de pena por ese esfuerzo que a veces, sólo a veces, no dio su fruto, o de la alegría inmensa y tantas veces reprimida y postergada a los “Ahora parece todo negro pero luego siempre sale el sol””Ya no queda nada”, “Tú puedes con todo” “Confía un poco más en ti”, “Lo conseguirás, ya lo verás” “El esfuerzo vale la pena” “Tus lloros de hoy, mañana serán sonrisas”… Los nervios recorren mi cuerpo, no puedo evitarlo, estoy a una semana de conseguir lo que antaño creí imposible, al parecer era la única de los de mi alrededor en tener esa visión negativa, pero al fin y al cabo, ese es el punto de vista importante, el tuyo propio, ya que es el que siempre te acompaña y te hace seguir hacia delante o quedarte en la estacada.

Fui valiente, o quizá demasiado insensata, pero aquí estoy, al borde de la línea de meta, rozando un final perfecto para un trayecto con altibajos, pero al final satisfactorio, como en todas las buenas historias.

Hoy cierro el candado de un bloque de mi vida que me ha hecho asentar las bases de mi futuro, decido esconder la llave para evitar refugiarme tan sólo en los recuerdos, y, así siempre poder seguir hacia delante, de la mano del entusiasmo tan similar al de un niño cuando empieza a descubrir el mundo, primero de la mano de sus padres y luego solo, en un proceso irremediable y fascinante de aprendizaje vital.

Si tuviera que destacar algo de todos estos días, destaco el apoyo de los míos, la sensación de caerte por un precipicio y saber que siempre vas a tener una red, que por increíble e imposible que parezca, aunque creas que vas a estrellarte contra el suelo, siempre está ahí y siempre aparece en esos momentos en los que tú mismo no puedes controlarte. De verdad que he tenido la suerte de saber lo que se siente al tener personas detrás, que te impulsan hacia delante incluso sin fuerzas, y, desde aquí agradezco a todas esas personas, que durante todos estos años me han acompañado y han velado por mi, se han desvelado por mis preocupaciones y mis inquietudes, han aguantado mis agobios irracionales y los cabreos conmigo misma, que para más inri, volcaba en ellos, que incluso a cientos de kilómetros de distancia y sin tener nada que ver con mis problemas, ni saber de que iba la cosa, optaban por respirar profundo y ayudarme a aguantar y a superar esos malos ratos. También doy gracias por todas esas velas que han encendido antes de mis exámenes, que sin saber a ciencia cierta si me ayudaron a aprobar o no, valoro el hecho del esfuerzo y la fe depositada en mi a través de esas llamas centelleantes, que albergan en mis allegados la esperanza de que “esa vez” la llamada a casa postexamen, dejara oír un tono alegre en mi voz que denotara que había ido bien la cosa, que había conseguido saltar la valla sin tirarla y sin que me cayese yo al suelo…  y, también por esos momentos en los que juntos celebrábamos y compartíamos la alegría de que cualquier cosa saliese bien… de verdad GRACIAS.

Nuevas personas han entrado en mi vida y desde luego soy consciente de que no todos  lo han hecho para quedarse, al igual que yo, desde el otro punto de vista, no me quedo en la vida de todos ellos…pero rodearte -sin elegirlo- de aquellos que siempre suman, es una de las sensaciones más bonitas que te pueden invadir y te ayuda a creer que juntos, todo es posible. Por lo que a mi corresponde, desearía que todas las personas con las que me haya podido cruzar alguna vez, o, que me hayan pedido ayuda, se hayan quedado con la sensación de que estuve allí y que por poquito que fuese, aporté mi granito de arena o que al menos lo intenté, si… no fue así, lo siento.

Seis años, seis cursos, seis perspectivas muy distintas de cada año, con una gran variedad de sensaciones entrecruzadas que afloraban en distintos momentos y entre las cuales, destaco que allá por primero de carrera estaba el vaso medio vacío y ahora en sexto rebosa el agua por sus laterales.

Mi presente poco a poco se hace pasado y todo lo ocurrido, ahora sólo son detalles en mi memoria, resquicios de pensamientos en mis sueños, historias desdibujadas de las que mayoritariamente recuerdo lo bueno… Recuerdos que me acompañarán siempre, pero con distinta magnitud en su influencia sobre mi estado de ánimo, lo que antes dolía ahora solo ayuda a no tropezar con la misma piedra. No quiero que desaparezca nada de lo vivido y por ello lo guardo en el fondo de mi corazón y de mi mente, pero todo es cíclico y ahora toca elegir una nueva llave para abrir mi futuro (todavía incierto) que me permita dejarme llevar y aprender y soñar y ser feliz..

Dijimos que seríamos capaces y al final ¡Lo hemos conseguido! Por la medicina, por estos 6 mágicos años, por el esfuerzo, por la constancia, por vosotros y ¿Por qué no? Por mi.

desmotivaciones.mx_todava-tienes-la-llave-de-mi-corazn-pero-todava-tienes-la-llave-de-mi-corazn-pero_132497137425

Ü.

Carta al Fin de Carrera

Para poder llegar a un final debemos comenzar desde el principio, ese Junio de 2010 donde la Selectividad y nuestro mucho o poco estudio decidirían el resto de nuestra vida. Siempre hemos sido distintos al resto de promociones, no, nuestro año, no fue un año normal, era la primera selectividad de 14 puntos ¡14!, ¿Cuánta será la nota necesaria para Medicina?, ¿Qué me conviene hacer en las específicas? ¿Habré estudiado lo suficiente? ¿Me dará la nota? ¡¡¡Venga un examen más y a Salouuu!!!… Estos fueron algunos de los muchos pensamientos que todos tuvimos alguna vez de forma similar sin conocernos de nada, 3 días que decidirían mi camino y el de otras personas, vosotros, que más tarde o más temprano pasaríais a formar una gran parte de mi vida.
20 de Septiembre de 2010, primer día de Universidad para todos, uno de los primeros días en Zaragoza para muchos de nosotros, ciudad que nos acogería durante como mínimo los seis próximos años. Doble de nervios y de desconocimiento. Primer día que avisaba de que esto iba en serio e iba a ser duro, por lo menos con respecto a lo que yo había hecho hasta ahora. Primera lección, a partir de ahora sois números no personas, no tendréis ese porcentaje de seguridad que la cercanía con un profesor podía daros, si vienes a clase bien, sino también… A ellos no les importas y seguramente a ti ellos tampoco, apréndelo rápido y así no pasarás malos ratos en vano. Segunda lección, lo que te decían era cierto, existe un halo de competitividad en el ambiente, son detalles que te avisan de que hay gente que miente, que se aprovecha de ti y no deja que se aprovechen de él, gente que desea que te vaya mal, no a ti en particular pero si a toda persona diferente a sí mismo por el hecho de estudiar lo mismo ¿No estamos haciendo una carrera?, pues eso a correr y a pisar o ser pisado. Tercera lección y creo que la más importante, también hay gente buena, sincera, sencilla, los que te ayudan, sin interés, a levantarte, los que ves que son buena gente, la gente normal, encuéntralos o que te encuentren, porque siempre estarán a tu lado y son los que valen la pena.
Han sido muchos días, mucho esfuerzo y mucha dedicación hasta llegar al día de hoy, muchas horas pérdidas, muchas horas productivas, muchas sonrisas pero también lágrimas, días de creer y días de darse por vencido. Ha habido veces en las que habremos pensado que no podíamos, que no era lo nuestro, que aquí sobrábamos y sinceramente a mí a veces aún se me pasa por la cabeza, pero me animo pensado que la medicina es un aprendizaje continuo, nadie nace sabido y si alguien ha tenido esa suerte me alegro, yo soy de las que aprenden con la constancia y las repeticiones.
Lo dicho, muchas clases y muchas prácticas… ese horario de 8 a 14h en primero de carrera que si era eterno de por sí, las de anatomía alargaban hasta las 15h… Esa bioquímica que sólo entendía Montoya, pero que no había que preocuparse porque en el examen las respuestas estaban un poco entradas en el folio (si yo fui de las que no me di cuenta) esas prácticas por la tarde de fisiología que en realidad servían de base de datos para estudios del propio Escanero…Ese Juande que en segundo de carrera apareció como un profesor diferente, que se ha ganado el cariño de todos y que siempre residirá en nuestros corazones a pesar de seguir sin saber “¿Cuál es ese puto agujero? que nos golpeaba en la pizarra… alivio al llegar a 3º y ver que ya tocabas alguna asignatura “más médica” de lo que hasta entonces habías hecho y donde empezabas a encontrar tu sitio… Ese 30 de Noviembre de 2012 con una compañía inmejorable y un sinfín de bailes, risas, cubatas y sentimientos de; si la carrera es una montaña he llegado hasta la cima y sólo me queda la bajada ¡A por ello!… Ese cuarto duro y desbordante que combinaba varias de las asignaturas más bonitas de la carrera, sin tiempo para explicarlas, con horarios imposibles, trabajos que saturaban y que requerían mucho detalle y perfección, y, exámenes agrupados en un mismo día, ¿Qué son cuatro el mismo día? Agradécelo porque podrían ser más…Nos quejamos de vicio, cierto, porque con suerte, los exámenes eran separados por media hora de tiempo en la que si no te ponías a pensar en lo mal que te había ido la neumología te preparabas para lo cruel que iba a ser la neurología de Villagrasa… en fin, es un año malo y los profesores no ayudaban, porque preferían pensar que si sacamos buenas notas es porque hemos copiado, en vez de pensar que somos muchachos que nos trabajamos nuestros aprobados… Duro, 4º es duro, todos lo dicen y estaban en lo cierto pero hasta que no lo vives, no lo sientes (ver es creer ¿No?) oye que después de eso somos unos ¡valientes! Y como tales llegamos a un quinto despoblado, un quinto curso relajado que en mi opinión no compensaba el 4º que habíamos tenido, pero qué más da lo que pensemos, si sólo somos los que hacemos la carrera y tenemos el criterio de opinar si está bien hecha la organización o no, en beneficio de las pobres generaciones que llegan y que miramos con cara de ¡uff! Lo que os espera, virgencita que me quede como estoy que eso yo ya lo he pasado… Lo mejor sin duda el 19D, ese cúmulo de alegría, de originalidad, de decir esto va en serio, esto se acaba, Adiós a las clases de la carrera ¿Ha costado eh? Y qué decir de nuestro disfraz, llevábamos el mejor disfraz de todos sin saber que lo llevábamos, un brindis por nosotros ¡MASETEROS!
…y llegaron las prácticas y llegamos a 6º (oye que yo pensaba que nos íbamos a graduar sin saber la nota del primer cuatri y no ha sido así ¡HURRA! ahora brindaremos por eso también)
… pero a lo que iba, que es 9 de abril de 2016 (Cumple de Jorge), que estamos en nuestro fin de carrera y que esto se acaba, para dar paso a lo que será la etapa más bonita de nuestra vida… ¿Sabéis lo mejor de todo? Que nos lo merecemos, porque si alguien sabe de constancia y esfuerzo somos nosotros, estudiantes de Medicina, porque apostamos por el estudio cuando había que hacerlo y hoy estamos aquí sentados, disfrutando de otra noche mágica de la mano de la salud, que vamos a salvar vidas y eso llena el alma y el corazón, que esta carrera me ha permitido conocer a gente que no esperaba y que no lo hubiese podido hacer si en ese verano de 2010 hubiese decidido quedarme matriculada en Enfermería, que os doy las gracias por acompañarme en este camino que especialmente me ha costado, pero que siempre he tenido una mano amiga, la vuestra, para cogerla y agarrarme de manera que nunca pudiese quedarme atrás, que me alegro de formar parte de esta mesa porque cada uno tenéis algo especial que me hace sentir orgullosa de poder llamaros “mis amigos”, porque espero que este lazo creado en Zaragoza (extensible a Logroño, Huesca, Sabiñanigo, Falces y mi fiel Barbastro (ciudad que no pueblo)) perdure en el tiempo a pesar de la distancia y de las circunstancias que seguro son las mejores, porque a la gente buena le pasan cosas buenas y si algo es destacable en cada uno de nosotros diez, es la sencillez y la amistad sincera que ofrecemos… Remontándome a ese vídeo de “Querido yo a los 17 años”, me diría confía un poco más en ti y se feliz porque de verdad que la carrera es larga pero vale la pena, granito a granito se llena la bolsa y día a día, aunque duros, se llega siempre al final y ahí estamos, a escasos meses de la graduación y a escasos meses de cumplir nuestro objetivo, pero sobre todo, Ursu tranquila, tú que vienes sola y no conoces a nadie, debes darte tiempo, porque más tarde o más temprano te vas a encontrar con gente con lo que todo se te va a hacer más ameno y más bonito, y, cualquier día, quizá un día como hoy, podrás leerles lo agradecida que estás de haber podido caminar en este recorrido de seis añazos junto a ellos y podrás decir que brindas por lo vivido, por esta noche y por las que seguro vendrán.
Gracias de corazón Ana, Sandra, Marina, Vero, Raquel, Lu, Silvia, Yaiza y Jorge.

Y ahora a por el MIR y que el fin del mundo nos pille bailando.

IMG-20160409-WA0026

Ursu.                                                                                                                                                    9/4/16

Vuela

Yo sé lo que es sufrir. Yo sé lo que es luchar. Sé lo que es el esfuerzo, una herida, una lesión, una caída. Yo sé lo que es volver a levantarse. Yo lo sé. Sé lo que es no rendirse, el sacrificio, la entrega. Sé lo que es la ilusión, la pasión, el coraje. Yo sé lo que es perseguir un sueño. Sé lo que es hacer soñar con tu propio sueño. Sé lo que se siente cuando los demás se concentran contigo y te impulsan para que levantes los pies del suelo, despegues y vueles. Yo sé lo que es volar. Yo tengo alas.

Por el deporte.

Ü.

Vale la pena

El esfuerzo vale la pena. Ser constante debe tener premio. Porque uno nace con “Su inteligencia”, quizá la desarrolla más y la potencia, pero al fin y al cabo es la base que tienes la que intensificas…

En la vida, nos encontramos gente más o menos avispada que uno mismo, pero el esfuerzo, la dedicación, el “echarle horas”, eso no es genética, eso es VOLUNTAD y APRENDIZAJE, y, ese es el principal motor del mundo, o al menos debería serlo.

Porque hay gente que compra un disfraz, pero hay personas que deciden ingeniárselas y con lo que tienen en casa, sacar provecho e inventar cualquier cosa que valga la pena.

Porque hay personas que necesitan dos horas para aprender aquello en lo que tu has invertido cinco y media, pero a lo mejor, sólo quizá, esas personas no tienen la fuerza y la valentía que a ti te sobra para echarle esas horas de más y conseguir llegar al mismo punto. Entiendo que duele, que cuesta y que desespera, ni yo sé cuántas veces me he preguntado aquello de ¿Por qué no soy yo la lista, la que coge las cosas al vuelo, la que con una vez que le digan las cosas se le quedan? La respuestas es sencilla, a nuestros deseos se antepone la diversidad de las personas. No todos estamos cortados por el mismo patrón, ni más faltaba, de hecho somos todos muy distintos (pues eso, cómo quién dice… Cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre) pero tenemos armas con las que combatir las diferencias y eliminarlas, la verdadera diferencia reside entre aquellos que se acomodan en sus cualidades innatas y aquellos que buscan la forma de mejorar aspectos de su vida, lo cual me ha hecho recordar la fábula de la Liebre y la Tortuga, sería un poco lo mismo, personas que apoyan su éxito en sus cualidades y en los defectos del resto, y otras personas que siguen su camino por difícil que este parezca pudiendo conseguir muchas veces lo que se proponen por su perseverancia..

Siempre he sido de las que empieza las cosas desde 0, desde abajo, sin saber, todo me ha supuesto una nueva experiencia y sobre eso mejoro o lo intento. Por eso aplaudo a los valientes, a los que toman decisiones improvisadas y los que necesitan meditarlas con la almohada (o los seres queridos), por eso brindo por el esfuerzo y por las ganas de lograr las cosas, porque yo soy más de maratones que de carreras de 100 metros, lo mío siempre ha sido una carrera de fondo, sin sobresalir al principio pero siempre acabando los retos, porque se que mucha gente se encuentra en esta situación y necesita un pequeño empujón para seguir luchando por su sueño, reto o meta.

Por el esfuerzo y las ganas, por el “puedo” y por intentarlo, por el “creer en uno mismo” y el querer brillar sin apagar al resto. Porque lo valemos y porque aunque sabemos que nos cuesta nunca desistimos ni nunca nos rendimos a pesar de lidiar con momentos de flaqueza. Por los que creemos en los imposibles. Por los sueños, por los que los perseguimos y por los que lo intentamos.

descarga

El fracaso nunca lo olvidará. Ni siquiera lo intente. Si puede, deje que cicatrice como el resto de sus heridas. Déjelo en paz y se curará bien. Las cicatrices no molestan.

Ü.

Aprendiendo a equivocarnos

“Y es que cuando uno sacude el cajón de los recuerdos, son estos recuerdos los que acaban sacudiéndole a uno”.

Miro las fotografías y cada vez hay retratada menos gente, el tiempo pasa y poco a poco nos vamos quedando con quiénes quieren quedarse, (…Ya lo dicen, querer es poder…) con los de verdad, la familia de sangre y la que uno elige durante su camino vital. Aún esto, al mirar y ver ausencias, nos aparece un sentimiento de tristeza y melancolía, por pensar en lo que podría haber sido, si nuestros caminos no se hubieran separado, o, al menos, no lo hubiesen hecho en ese momento. No sirve de nada hacerlo, los años y la experiencia me han demostrado que, no hay que lamentarse por aquello que podría haber sido o debería haberse realizado, si nuestras decisiones o actos, hubiesen sido otros.

Ahora, a posteriori, manera en la que todos aprendemos, sé que sólo perdemos tiempo rememorando momentos idílicos sobre situaciones que no lo fueron tanto, tenemos una gran capacidad imaginativa, con la que vislumbramos las mil y una formas más perfectas y completas, con las que revivir un recuerdo y mejorarlo con respecto a la manera en la que en realidad sucedió, pero claro, nos es mucho más fácil pensar y desear tener una máquina del tiempo que nos traslade al momento X, por inverosímil que esto sea, para tomar la mejor decisión posible; la buena, sabiendo, claro, lo que acontecerá después, para poder decir esta vez que no , o que si, para no cabrearte tan pronto, o no haber dejado plantada a esa persona… lo que no pensamos es, que aún volviendo al pasado, al poder volver a esa situación, ¿Cómo recordaríamos lo que aún no ha pasado? Perderíamos lo que entonces serían nuestros “recuerdos futuros” y entonces volveríamos hacer las mismas elecciones que la primera vez… Somos así de simples; o quizá así de complejos.

Es una pena el hecho de que, nos sea más fácil desear “ser perfectos” cuando ya no se puede evitar un error, que por el contrario afrontar las consecuencias del desastre…

Pero oye, ¡somos Seres Humanos! en nuestra naturaleza tenemos implícito la capacidad de errar y sobrevivir a ello, ¡No la desaprovechemos! ¡Con lo bonito que es eso de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra! Lo humilde que es aprender errando, lo valiente que es poder perdonar siendo perdonado, lo sincero que es llorar por lo que no pudo ser evitado, pero que nos enseñó lecciones de vida y sobre todo, lo humano que es poder ser humano…

Aprende a equivocarte, aprende de los recuerdos, aprende de los errores y entonces, aprenderás a ser feliz…

happines


Ü.

Sin sello ni dirección

Escribo esta carta sin dirección, porque ahí donde quiero que vaya no necesito de sellos ni remites, sólo preciso un corazón que hable con sinceridad y otro dispuesto a escuchar, y no dudo de ninguna de las dos partes.

Ahora se lo especial que eres… quizá antes lo sabía pero no lo valoraba, o quizá no disponía de la madurez suficiente para entender ciertas cosas. No quiero que esto sea un lamento sino más bien lo contrario, una carta donde se muestre el orgullo que siento por ti, por lo que fuiste, eres y siempre serás…
Si fueses el protagonista de un cuento, te describiría como una persona fuerte, robusta, temperamental, entrada en años, trabajadora, con un humor muy simple, esa simpleza que ya sabes que detesto, que no me hace gracia sino todo lo contrario (¿recuerdas?, mi humor es más serio) pero, que al final me hace reír porque veo que tu disfrutas con poco, una persona sincera, sin medias tintas, de muy buen fondo, y, sobre todo de muy buen corazón… ese tipo de personas que durante un enfado sustituye los llantos por sonrisas, de las que arregla todo con un “a pues… y una sonrisa pícara”, de las que se ríen hasta de su sombra, de las humildes … En ciertos momentos, una persona cansada de una vida que, no siempre le muestra su cara bonita y sencilla pero de la cual se sobrepone y “tira hacia adelante”, de los que plantan cara a las adversidades y salen victoriosos y también de aquellas personas que toman decisiones por el beneficio ajeno, difíciles, sí, que le perjudican también, pero que no duda en sacrificarse y hacer lo que consideran correcto en beneficio del bien de la mayoría como más de una vez has demostrado.
Con esto no quiero decir que seas la mejor persona del mundo, la más perfecta… pero sí que distas mucho de una persona mala y eso para mí es un gran orgullo.
Somos personas, “somos errores en movimiento”, pero disponemos de dos opciones; tenemos la capacidad de aprender y de mejorar o de quedarnos anclados en el orgullo y en la idea de “el mundo está en mi contra” cuando la mayor parte de las veces es al revés “yo estoy en contra del mundo”. Afortunadamente tú eres de los primeros, de modo que considero que en cualquier cuento que escriba, tu papel se asemejaría al de un héroe, bueno, a mi visión de lo que es un héroe, una persona normal y sencilla, sin maldad, envidia o egoísmo, aquella persona que hace el bien porque es lo correcto, una persona para la que contrariando a Maquiavelo, “El fin NO justifica los medios” y simpatizando con Timón y Pumba, “Vive y deja vivir”; pero no creas que me olvido de los malos momentos ¿eh? Todo héroe que se precie tiene momentos de flaqueza y tú no ibas a ser menos…
Para mí la suerte es tener a tus seres queridos cerca, es sentir cariño allí donde vas y poder devolverlo de corazón. Ya he perdido la cuenta de todos los te quiero que no nos hemos dicho durante estos siete años, o cuántas miradas cómplices se han perdido, incluso de cuántas de tus sonrisas se han dejado de oír… ¡Cuántas costumbres olvidadas! Qué ironía ¿no?.
Desde hace tiempo se que tener a mis seres queridos cerca no significa que vivan a pocos metros o incluso pocos kilómetros de mi. Tú estás muchísimo más lejos y eso no es impedimento para sentirte cerca y más un día como hoy en el que hace ya tiempo nos dejaste, pero nunca del todo, que ya sabes que somos de los que “No olvidamos lo que tenemos grabado en el corazón”.

IMG_5960

A menudo los héroes son desconocidos.

Te echo de menos y se que lo sabes. Vuela libre, vuela alto y se feliz.
Te quiero. Tu nieta.