Lo conseguirás, ya lo verás

Me encuentro guardando en el fondo de un cajón la llave de una etapa. Estoy a punto de cerrar el candado de una historia de mi vida que ha durado 6 largos años. Los recuerdos de los días dedicados al esfuerzo, a la constancia y al bien futuro -tanto propio, como el de todas las personas que se crucen por mi camino desde ahora-, hacen empañar mis ojos con lágrimas, lágrimas que no se si son de felicidad o de nostalgia, de pena por ese esfuerzo que a veces, sólo a veces, no dio su fruto, o de la alegría inmensa y tantas veces reprimida y postergada a los “Ahora parece todo negro pero luego siempre sale el sol””Ya no queda nada”, “Tú puedes con todo” “Confía un poco más en ti”, “Lo conseguirás, ya lo verás” “El esfuerzo vale la pena” “Tus lloros de hoy, mañana serán sonrisas”… Los nervios recorren mi cuerpo, no puedo evitarlo, estoy a una semana de conseguir lo que antaño creí imposible, al parecer era la única de los de mi alrededor en tener esa visión negativa, pero al fin y al cabo, ese es el punto de vista importante, el tuyo propio, ya que es el que siempre te acompaña y te hace seguir hacia delante o quedarte en la estacada.

Fui valiente, o quizá demasiado insensata, pero aquí estoy, al borde de la línea de meta, rozando un final perfecto para un trayecto con altibajos, pero al final satisfactorio, como en todas las buenas historias.

Hoy cierro el candado de un bloque de mi vida que me ha hecho asentar las bases de mi futuro, decido esconder la llave para evitar refugiarme tan sólo en los recuerdos, y, así siempre poder seguir hacia delante, de la mano del entusiasmo tan similar al de un niño cuando empieza a descubrir el mundo, primero de la mano de sus padres y luego solo, en un proceso irremediable y fascinante de aprendizaje vital.

Si tuviera que destacar algo de todos estos días, destaco el apoyo de los míos, la sensación de caerte por un precipicio y saber que siempre vas a tener una red, que por increíble e imposible que parezca, aunque creas que vas a estrellarte contra el suelo, siempre está ahí y siempre aparece en esos momentos en los que tú mismo no puedes controlarte. De verdad que he tenido la suerte de saber lo que se siente al tener personas detrás, que te impulsan hacia delante incluso sin fuerzas, y, desde aquí agradezco a todas esas personas, que durante todos estos años me han acompañado y han velado por mi, se han desvelado por mis preocupaciones y mis inquietudes, han aguantado mis agobios irracionales y los cabreos conmigo misma, que para más inri, volcaba en ellos, que incluso a cientos de kilómetros de distancia y sin tener nada que ver con mis problemas, ni saber de que iba la cosa, optaban por respirar profundo y ayudarme a aguantar y a superar esos malos ratos. También doy gracias por todas esas velas que han encendido antes de mis exámenes, que sin saber a ciencia cierta si me ayudaron a aprobar o no, valoro el hecho del esfuerzo y la fe depositada en mi a través de esas llamas centelleantes, que albergan en mis allegados la esperanza de que “esa vez” la llamada a casa postexamen, dejara oír un tono alegre en mi voz que denotara que había ido bien la cosa, que había conseguido saltar la valla sin tirarla y sin que me cayese yo al suelo…  y, también por esos momentos en los que juntos celebrábamos y compartíamos la alegría de que cualquier cosa saliese bien… de verdad GRACIAS.

Nuevas personas han entrado en mi vida y desde luego soy consciente de que no todos  lo han hecho para quedarse, al igual que yo, desde el otro punto de vista, no me quedo en la vida de todos ellos…pero rodearte -sin elegirlo- de aquellos que siempre suman, es una de las sensaciones más bonitas que te pueden invadir y te ayuda a creer que juntos, todo es posible. Por lo que a mi corresponde, desearía que todas las personas con las que me haya podido cruzar alguna vez, o, que me hayan pedido ayuda, se hayan quedado con la sensación de que estuve allí y que por poquito que fuese, aporté mi granito de arena o que al menos lo intenté, si… no fue así, lo siento.

Seis años, seis cursos, seis perspectivas muy distintas de cada año, con una gran variedad de sensaciones entrecruzadas que afloraban en distintos momentos y entre las cuales, destaco que allá por primero de carrera estaba el vaso medio vacío y ahora en sexto rebosa el agua por sus laterales.

Mi presente poco a poco se hace pasado y todo lo ocurrido, ahora sólo son detalles en mi memoria, resquicios de pensamientos en mis sueños, historias desdibujadas de las que mayoritariamente recuerdo lo bueno… Recuerdos que me acompañarán siempre, pero con distinta magnitud en su influencia sobre mi estado de ánimo, lo que antes dolía ahora solo ayuda a no tropezar con la misma piedra. No quiero que desaparezca nada de lo vivido y por ello lo guardo en el fondo de mi corazón y de mi mente, pero todo es cíclico y ahora toca elegir una nueva llave para abrir mi futuro (todavía incierto) que me permita dejarme llevar y aprender y soñar y ser feliz..

Dijimos que seríamos capaces y al final ¡Lo hemos conseguido! Por la medicina, por estos 6 mágicos años, por el esfuerzo, por la constancia, por vosotros y ¿Por qué no? Por mi.

desmotivaciones.mx_todava-tienes-la-llave-de-mi-corazn-pero-todava-tienes-la-llave-de-mi-corazn-pero_132497137425

Ü.

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