La vida no es fácil pero la tenemos que saber llevar.

De pronto ocurre que se acaban los sueños,  los segundos,  los latidos,  las palabras,  las lágrimas.. llega un final que creíamos lejano porque si,  porque simplemente es lo normal,  porque la gente suele vivir ochenta o noventa años, y, aquellas noticias que deja el televisor donde fallecen personas jóvenes, nos parecen lejanas, nos dan pena, pero son esporádicas, nunca piensas que nos puede pasar a uno mismo,  pero esto no siempre es así.

Hoy hace ya once años del 11-M, fue un día como otro cualquiera en Madrid, nadie podía imaginar lo que iba a ocurrir, mucho menos las personas que tomaron ese tren, ese tren tan conocido y tan metido en la rutina de miles de trabajadores, estudiantes, turistas, viandantes de Madrid que querían ir a ver otro ambiente, otro cielo, otro verdor en los árboles.. en cualquiera de los casos, era fácil, cogían el tren de siempre para ir del punto A al punto B.

¿Que podía ser diferente? Si cogían el mismo tren de siempre, a la misma hora y en la misma parada…Lamentablemente, esto nos lo podemos preguntar el resto de personas que hemos sobrevivido a esta catástrofe, porque las víctimas no pueden, no tienen culpa de nada, pero el 11 de Marzo de 2004 alguien truncó su destino, alguien decidió por ellos, alguien optó porque un gran número de personas ajenas a todo y sin merecérselo, dijesen adiós, o bueno, ni eso, porque no predecían su destino, porque nada les hacía pensar que la magdalena que desayunaron aquella mañana, el café que rechazaron, la discusión que tuvieron, el último te quiero que dijeron, el tejano que compraron, la última vez que cedieron el asiento del tren o que tosen, la última vez que se rascaron o que sonrieron sería eso, su última vez…

Porque la vida no es fácil pero la sabemos llevar, porque no es justo que nadie condicione nuestra vida y la destruya, la apague, la nuestra y la de nuestros familiares. Porque a raíz de esto es cierto que se creó un sentimiento común de solidaridad, pero eso no basta, porque al fin y al cabo se salieron con la suya, apagaron vidas, separaron familias, parejas, amigos.. y eso no lo devuelve el tiempo, que si que es cierto que ayuda a cicatrizar heridas pero deja la marca, una marca que llevaremos de por vida y aunque cada vez se note menos, nunca desaparecerá del todo.

Lo único que podemos sacar de todo esto es aprender a valorar la vida, nos pasamos las horas quejándonos de cosas que en realidad no tienen importancia o que tienen fácil solución, mientras que las personas que de verdad tienen problemas y deberían estar hundidos o desesperanzados, son en realidad los que menos se quejan y eso tiene que hacernos pensar que quizá nos quejamos de vicio, de que cuanto más tenemos o podemos tener, menos conformes estamos con todo. ¿Qué es lo que de verdad importa?. Valora a la familia y amigos, ¿Qué importa el resto? Mientras tengas el amor y el cariño de los tuyos creo que es suficiente para que seas capaz de todo.

Valora lo que tienes, nunca sabes cual puede ser tu último suspiro.

Por todas aquellas personas que perecieron en aquel 11 de Marzo de 2004, seamos sencillos, seamos felices se lo merecen, así conseguiremos honrar su memoria, valoremos la vida y el hecho de estar vivos, porque a ellos les quitaron ese privilegio y ya no se puede dar marcha atrás, porque la vida no es fácil pero la tenemos que saber llevar.

En recuerdo a las víctimas del 11-M, allí donde estéis espero que seáis felices.

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